Nos hemos rebelado. Sí, así como suena. ¡No nos dejaban ver el partido de fútbol en el albergue y querían que nos acostáramos a las 10! Así que… hemos abandonado Frómista y hemos dado media vuelta. Nos hemos alojado en Boadilla del Campo, a 6 kilómetros. Aquí nos hemos instalado en un albergue, todo entero para nosotros, y estamos viendo el partido. Todo eso después de que Gregorio, nuestro jefe, haya discutido con la señora del albergue. Claro, Gregorio, está diferente, muy cambiado, después de su experiencia celestial con el cuervo de Atapuerca… después de su encuentro con cierto personaje bíblico que descubrió, a la luz del hogar, una tarde de tormenta en Olmos de Atapuerca. Aunque su fama de roncador ha sido desmontada esta noche, después de que ayer en el albergue de Hornillos, 17 niños y niñas, el conductor de la “joaquinmovil”, las Anas, Gregorio y Rafa… sufriéramos hasta lo indecible los resoplidos sonoros de nuestro guía ciclista César. La reverberación de su respiración profunda rebotaba de una pared a otra, aumentando la intensidad de su sonido ¡Impresionante cómo ronca César, eso sí es una experiencia! Al final conseguimos conciliar el sueño…
Y ahora la crónica breve de la jornada. Hemos pasado de la lluvia y el frío… al calor de los campos de Castilla, al sol de justicia que ha caído sobre nosotros por los caminos que serpentean en medio de los campos de cereal repletos de grano. Una jornada en la que, excepto un par de fuertes pendientes, hemos llaneado y nos hemos ido comiendo kilómetros a una velocidad media bastante alta.
Mañana nos espera, además de la visita a Frómista, una jornada de más de 50 kilómetros, con pocas dificultades.
Querríamos colgar las fotos que hemos tomado pero… las dificultades de conexión a Internet nos lo impiden. Otro día será.
Adiooooosssssss










